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¿En qué consisten estos ritos? Son, en esencia, la manifestación misma del poder en forma de celebración. Es decir, el objetivo de estas festividades es la de demostrar que un poder es legítimo o que es sólido. Tienen varias funciones, una podría ser la de demostrar al resto del mundo que el país en cuestión no es débil, sino todo lo contrario, un país que no te gustaría tener como enemigo. No necesariamente tienen que ser bélicos, pueden darse también los casos en que estos ritos representen una cierta unión de las clases dominantes, de los gobernantes, con los súbditos o ciudadanos. Se pueden, además, utilizar como una forma de marcar el territorio, de reafirmar que esa zona les pertenece, y se suele hacer mediante festividades que celebran alguna independencia que haya despojado del poder a los colonizadores u ocupadores de ese país.
     Estos rituales tienen la característica de ser de corte político, sin embargo, eso no quita que no puedan verse involucrados tintes religiosos o culturales. De hecho, cuanto más responda a alguna cuestión de culto, más arraigado a la sociedad llegará a estar (bueno, pueden existir excepciones). A continuación les presentaré algunos de los ejemplos más notables para cubrir las distinciones que se dan entre estos:

Rusia

Rusia siempre ha sido un país que ama demostrar que tiene un gran poder en sus manos. Y no es que estén bluffeando, la verdad es que sí poseen una amplia parafernalia armamentística que envidiar (o, mejor dicho, que temer). Lo ha demostrado durante la Segunda Guerra Mundial al enfrentarse contra Alemania y salir victoriosos, aunque no sin gran sacrificio de su parte; también lo ha hecho durante la Guerra Fría, en donde se enfrentó a los Estados Unidos en una serie de conflictos que parecieran, metafóricamente, un duelo de miradas. 
     Orgullosos de sus Kalashnikovs y temidos por sus cabezas nucleares, los rusos hacen gala de su capacidad armamentista cada 9 de mayo frente a la Plaza Roja durante el Día de la Victoria. Sin embargo, el primer desfile no se llevó a cabo un 9 de mayo, sino el 24 de junio de 1945, mes y medio después de la rendición de Alemania ante los rusos. Recordemos que tanto Alemania como Rusia eran expertos en el uso de la propaganda y que, en esos tiempos, a Stalin no le convenía mucho que las otras potencias lo vieran como un eslabón débil. Es por ello que casi inmediatamente después de esa victoria cuasi pírrica, y desde entonces, presumen al resto del mundo que no solo son el país más extenso sobre la faz de la tierra, sino también uno de los más poderosos. 
     En la actualidad, son varios los países que recrean esta exposición del poderío militar (como Corea del Norte, Turquía, Francia, México, España o Venezuela), pero nadie lo hace como Rusia.
      Aquí podemos apreciar el desfile de este año (2013):


     
India y Pakistán


Estos dos países han estado en conflicto durante bastante tiempo. Se dice que el conflicto existe desde hace mil años, después de que los musulmanes invadiesen la India y se hicieran con el poder del norte del país durante mucho tiempo. Después de la Segunda Guerra Mundial, la región que correspondía a los musulmanes se separó de la India y se creó Paquistán. Sin embargo, eso dio pie a un duro y cruel enfrentamiento cultural y territorial por parte de ambos países. 
     Desde 1947, año en que se les reconoció la independencia por parte de los británicos, se han disputado el territorio de Cachemira (Kashmir) y ello ha provocado que se enfrenten en dos guerras (1965 y 1971), que estuvieran a punto de enfrentarse en otras ocasiones y que también estuvieran por entablar una guerra nuclear en 1998. 
     Ahora bien, debido a este resentimiento, solo existe una frontera terrestre (que de por si es difícil de cruzar) entre ambos países: Wagah. En ese pequeño pueblo, por ambos lados de la frontera, la zona pakistaní y la zona india, se reúnen cientos de personas para presenciar un rito que se lleva a cabo de manera diaria en donde se representa el poder que tiene cada país. Estos festejos se llevan a cabo desde 1959.
     Cada día, antes de la puesta de sol, se cierran las puertas de la frontera, pero no sin antes dar un show que, al parecer, tiene como objetivo la intimidación del personal, y ciudadanos, del lado contrario. Soldados con "sombreros con crestas" marchan frente a sus enemigos mientras alzan su piernas a la altura de la cara para poder azotar sus pies contra el suelo para hacer el mayor ruido posible. Es un evento que podría provocar a los niños de uno de esos países sentirse orgulloso y proclamar su odio contra su vecino, o también provocar la nostalgia de los más viejos que intentan encontrar a algunos de sus familiares separados por una disputa sin sentido. 
    Aquí una breve presentación de esta celebración del 15 de agosto de este año (2013):


Mongolia

La mayoría de nosotros habremos escuchado muchas veces sobre las hazañas, muchas veces sádicas, de los mongoles de antaño. Un pueblo de arduos guerreros y conquistadores. Fueron capaces de hacerse con una inmensa extensión de tierra que llegó a abarcar desde el este de Asia hasta Europa central. Sin embargo, mientras avanzaba el tiempo fueron quedando en el olvido e incluso fueron ocupados por China, país que ellos mismos habían ocupado en el siglo XIII, en 1919. 
 
   Pues bien, ahí es donde entra uno de los festivales mongoles más importantes: "Los 3 juegos de los hombres" (Eriiyan Gurvan Nadaam). Conocido comúnmente como "nadaam", este es un festival que pone a prueba la destreza de los participantes en arquería, lucha y equitación. Lo curioso de este festival deportivo es que conmemora, precisamente, la revolución e independencia mongola de China en 1921. Se celebra todos los julios entre los días 11 y 13. Además, se dice que este festival se lleva a cabo desde todavía mucho antes y se utilizaba como una suerte de entrenamiento para los soldados (y también como desfile militar). No hay nada como recordar el poderío militar en forma de una competencia divertida y amena. 
     Aquí pueden apreciar de qué manera se desarrolla este festival.




Vaticano


Desde que San Pedro se convirtió en el primer Papa, han existido 266 Papas hasta la fecha (contando a Francisco I, el primer latinoamericano en el cargo). Si hablamos de ritos, este es uno de los más emblemáticos, en cuestiones de representación de poder, que se siguen practicando en nuestros días. Piénsenlo, se le otorga a un hombre la representación de Dios en la tierra de forma vitalicia. No solo es esa representación, sino el cargo de Jefe de Estado del Vaticano (que de hecho es una ciudad-Estado). 
     El rito consiste en una "sucesión de poder" entre el pasado Papa y el que será el próximo ya sea que el actual muera o renuncie a su cargo (como en el caso de Ratzinger). Básicamente, se lleva a cabo una votación por parte de los cardenales, casi de la misma forma en que el congreso elige al Primer Ministro en muchos países. Este evento, aunque cerrado, es seguido minuciosamente por la comunidad internacional, al menos la católica, pues se trata de la elección de su próximo líder espiritual. Es impresionante ver el júbilo y felicidad que presentan los seguidores de la iglesia al ver salir de la Capilla Sixtina el humo blanco que anuncia la elección del nuevo Papa.

Monarquías

Las monarquías han solido tener una gran variedad de ritos para demostrar su poder ante sus subordinados a lo largo del tiempo. Esto no es de extrañar ya que no solo se poseía poder político, sino también religioso. No es como en la actualidad que el poder que se expone es un poder legitimado mediante votaciones o méritos; en su caso, el poder que se exponía era uno privilegiado. 


     Un claro ejemplo podría ser el caso de la exposición de las joyas reales por parte de los poderes monárquicos como el del Reino Unido. De hecho, las joyas de la corona británica podrían representar el mejor ejemplo de este rito. Dentro de esta colección, se abarcan joyas de los antiguos monarcas de Inglaterra, Escocia y la India (recordemos que fue colonizada por los británicos). Cuando se hace la exposición de estas joyas no es más que la exposición de la herencia del poder, de la práctica que se ha mantenido durante generaciones y que ya se encuentra en los anales de la historia. La coronación del monarca va de la mano con esta exposición pues son estos símbolos, la corona, los anillos, el cetro, y demás, quien serán investidos por él (o ella). La última coronación británica fue la de Isabel II en 1953 (quien aún sigue en el puesto). 
      En este video pueden apreciar la coronación de la Reina Isabel II (empieza en blanco y negro y luego se pasa a color):




Conclusión

Como podrán haber notado, todos estos ritos, estas costumbres, son distintas una de otra. Existe en cada uno de ellos un común denominador: el poder. Y es que desde tiempos inmemoriales esa expresión de poder ha sido, si no necesaria, el pan de cada día en las relaciones sociales. Dejé fuera varios ejemplos, pero recordemos el Grito de Independencia en México, recordemos el 4 de julio en Estados Unidos, recordemos varias celebraciones de este tipo alrededor del mundo. 
     Ahora, la cosa difícil no es tanto identificar un rito del poder, la cosa es identificar cuál es el poder de ese rito. Es decir, ¿qué tanto orgullo causa entre la población, y cuánto intimida al resto del planeta, el desfile de los rusos? ¿Cuánto odio se causan el uno al otro, la India y Paquistán, durante la celebración de la frontera? ¿Cuánto orgullo nacional se crea durante los festejos de los mongoles? ¿Cuánta unión espiritual representa la elección de un nuevo Papa? ¿Cuánta legitimidad inspiran la herencia y las joyas de la monarquía británica? Y, por último, ¿qué tan necesarios son estos ritos? En general, ya sea para su justificación, legitimación, unificación o intimidación. ¿De verdad sirven de algo? 


Fuentes:
Anti-Mubarak Protesters Gather In Tahrir Square
Fotografía tomada durante las protestas de Egipto del 2011.
“Sembrad una pequeña simiente de rebeldía, y determinaréis una cosecha de libertades.” Práxedis G. Guerrero, periodista y minero de Guanajuato que colaboró con el periódico “Regeneración” que se rebeló ante la dictadura de Porfirio Díaz.
            Así como Práxedis, es fundamental mantener al pueblo informado sobre las atrocidades que lleguen a cometer nuestros gobernantes, o cualquier persona o institución, contra nuestra integridad. Y no solo eso, también cualquier cosa que nos pueda ayudar a trascender intelectualmente, que nos ayude a aprender más, que nos iluminé y nos ayude a salir de las penumbras de la caverna.
            La información siempre ha sido la mayor ventaja que un pueblo puede tener ante sus opresores. Un pueblo culto es un pueblo fuerte y un pueblo unido lo es aún más. Y por el contrario, la desinformación ha mantenido al pueblo dividido por generaciones. En estos tiempos, cuando esa información circula por las redes a una velocidad impresionante y donde los datos difieren entre tal y cual fuente, es difícil poder estar seguros de cuál es la verdad. Sin embargo, lejos de desanimar, debería incentivar el querer buscar mejores fuentes o información más confiable para poder compartirla con los demás, poder debatirla y criticarla. Como bien dice Manuel Castells en su libro Comunicación y poder, estas redes sociales de información pueden suponer un poder por parte de la sociedad en contra del poder del Estado, organizaciones o incluso contra el mercado en una suerte de “contrapoder” o rebelión.
            La afinidad que encontremos con la información, el estar o no de acuerdo con el statu quo, nos ayudará a conformar grupos sociales dentro de estas redes tales como Facebook o Twitter. Aunque es por lo general cuando algo va mal que el pueblo pareciera unirse más. De hecho, según uno de los detractores, Morozov, estas redes sociales no sirven como forma de organización pues crea lazos débiles. Esto es, que nadie sale a tirar cocteles molotov por el tweet del amigo de un amigo que uno conoce por internet. Eso es totalmente cierto, pero es que tampoco se trata de incitar la violencia por estas redes (aunque en algunos casos es posible que se de), sino el de generar el razonamiento crítico. 
            Recordemos lo sucedido en la Revolución Verde de Irán en el 2009 donde los iraníes organizaron manifestaciones y huelgas, a través de Facebook y Twitter, en contra del candidato electo Ahmadineyad. La Revolución Tunecina a principios del 2011, donde el pueblo utilizó varios medios, incluido el internet, para quitar del poder a su entonces dictador Ben Ali (quien, por cierto, estuvo en el poder desde 1987). Posteriormente, se desató lo que hoy conocemos como la Primavera Árabe donde destacaron, entre los tantos países que participaron para atacar y disolver a sus respectivos gobiernos, Egipto, Yemen y Libia.
            Hay una imagen famosa que estuvo circulando por la red sobre unos manifestantes egipcios con pequeño cartel que decía “gracias, Facebook”. Y es que gracias a ese medio, fue posible lograr la organización para derrocar al entonces dictador Mubarak, quien había estado en el poder desde 1981. De hecho, es curioso que el impacto de las redes fuera tan grande que tuvieron que “apagar” Facebook y Twitter para evitar las protestas.
            Ahora bien, los detractores dicen que esas revoluciones se hubieran dado incluso sin la existencia de las redes sociales; también Castells dice que las verdaderas razones por las que se dieron los hechos son la miseria, la exclusión social, la falsa democracia y el encarcelamiento. Tienen razón. Los medios sociales de comunicación no fueron el detonante, por eso son solo medios, instrumentos.
            Las manifestaciones, y es aquí donde empieza a ponerse más curioso este fenómeno, no son propias de un país. Ha existido una unión y manifestación a nivel global dentro de estas redes. El motivo en común fue la censura y el derecho a la libertad de expresión e información. Yo recuerdo que mucho antes de que saliera en las noticias de la televisión, las iniciativas de la ley SOPA, PIPA y ACTA ya se debatían y criticaban en varias página de internet y por Facebook circulaban varios videos explicativos sobre en qué consistían. Inició también un movimiento conocido como Anonymous donde sus integrantes portaban mascaras de Guy Fawkes. Declararon una “guerra cibernética” en varios países. ¡Incluso fueron capaces de tumbar la página de la CIA! México no fue la excepción, cuando se intentó aprobar la famosa Ley Doring.
            En México, la cuestión de las redes sociales ha estado algo complicada. Las grandes corporaciones mediáticas, Televisa y Tv Azteca, han tenido cierta lucha contra las redes sociales. Si bien se dice que Peña Nieto hizo una compaña intensivamente mediática, fue en las redes sociales donde tuvo su más dura crítica. Todos recordamos aquel suceso en donde alumnos de la Ibero corrieron y abuchearon a Peña Nieto. Se terminó formando el movimiento “Yo soy 132” como producto de ello. Sin embargo, la influencia de los medios televisivos fue un duro contrincante para las redes sociales por el hecho de la cobertura del internet y cuántos tienen acceso a una computadora. Además de eso, fue muy notoria la falta de unidad por parte de los mexicanos; los bandos estaban muy marcados: entre los que no querían a los pejezombies y a un loco de la izquierda, los que no querían a un producto de telenovela con un nivel cultural bastante dudoso representando en los pinos, los que no querían una “presidenta” que abogaba a su condición de mujer para ostentar el puesto y prometía el doble de “cuchi-cuchi” si ganaba y los que no querían que el candidato de Elba Esther le terminara dando más poder a la líder vitalicia del SNTE.
            Lo cierto es que México suele encontrarse en la posición de elegir al que considera “el menos pior”. Es por eso que nuestro país debería de utilizar estos medios para informar, pero sin el clásico “infórmate, ignorante”. Es decir, sin esa necesidad de ser hostiles. Si seguimos así nunca vamos a llegar a nada y después nos vamos a estar quejando. Julian Assange, creador de Wikileaks, había propuesto la creación de otra red social exclusivamente para compartir información de los países de origen de sus integrantes para fomentar la solidaridad y para que estemos informados. Personalmente, no tengo ningún problema con que en Facebook se publiquen cosas como qué desayunamos o con quien acabamos de cortar, pero estaría bien de vez en cuando mostrar más curiosidad y solidaridad por cosas que afectan al resto del mundo. Sacarle provecho y aprender con este medio. Darle un ejemplo a las futuras generaciones de que fuimos capaces, fuimos críticos y no nos enajenamos. Sea cual sea el medio que utilicemos, no globalicemos el odio y los prejuicios. De eso ya hay mucho. Globalicemos la libertad de conciencia, la libertad de expresión. Globalicemos la resistencia.


Fuentes:


Coronel General Abdel Fattah Al-Sissi dando el discurso en el que habla sobre el derrocamiento del ex presidente Mursi y la toma de poder por parte del presidente del Tribunal Constitucional, Adly Mansour. 

La mayoría de nosotros hemos escuchado últimamente en las noticias sobre el exitoso golpe de Estado en Egipto por parte de las fuerzas militares de dicho país. También habremos podido notar que los que estuvieron a favor de tal suceso prefieren que esa acción no sea llamada "golpe de Estado" pues, para ellos, suena despectivo; es decir, suena como si su acción fuera ilegitima. Y es que probablemente sí lo sea, pero dependería más bien del punto de vista del que se vea.
     En fin, primero me encargaré de darles una definición de las cuestiones que se tratarán en este artículo. Ellas son: lo que es un golpe de Estado y en lo que consiste una dictadura militar, y, posteriormente, sus respectivos trasfondos.

Jorge Rafael Videla, militar argentino que llegó al poder, en calidad de dictador mediante un golpe de Estado en 1976 destronando de la presidencia a María Estela Martínez de Perón. Falleció el 17 de Marzo del 2013.

Golpe de Estado: 
Primero que nada, la RAE lo define como: Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes.[1] 
     Los coup d'État, como se les llama en francés y son comúnmente conocido por los anglófonos, suelen darse por distintas razones y sus intensidades varían por los recursos utilizados y en los contextos en que se dan. Suelen ser de carácter militar o rebelde (paramilitar), pero la meta última es casi siempre la misma: destronar al presidente, o cualquier forma de gobernante, en turno y tomar las riendas del gobierno y con ello tener el poder para cambiar el curso de la actual política. En efecto, se obtiene el poder que ha quedado vacante tras el asalto. Estos suelen darse en países cuyo desarrollo no es tan bueno y en donde puedan existir distintas crisis de carácter económico o social, en donde el sistema administrativo y ejecutivo del país necesitan una suerte de "reset".
     ¿Qué tiene de malo? Uno diría que, si se están violando los Derechos Humanos y la economía ya no da para más, lo más congruente sería tumbar a los funcionarios para remplazarlos con otros más competentes, con mayor legitimidad y eficacia. El problema es que suele haber un período de transición "obligado" entre el pasado sistema y el sistema deseado del que se adueñan los militares o los actores involucrados en el golpe. Después de todo, ¿quiénes fueron los que "salvaron" al pueblo de la ineptitud y los abusos de los tiranos? Los militares, quienes se levantaron en armas contra el Estado, claro está. Los militares son el brazo armado del Estado, quienes son los únicos que poseen el poder de la violencia legítima. En otras palabras, los militares son ese poder "legítimo". 
     Siendo los militares quienes tienen ese poder, el Estado (más propiamente dicho, los gobernantes) se quedan sin defensas y son destronados con relativa facilidad (dependería de con cuántos elementos cuenten para contraatacar o si reciben el apoyo de algún país aliado). El pueblo los aplaude, sienten que por fin han salido de un régimen en el que ya no podían confiar y que los maltrató por mucho tiempo. Pero lo peor aún no termina. Aunque la verdad es que podría darse al principio un período de relativa paz como en el caso de golpe de Estado por parte de Francisco I. Madero contra Porfirio Díaz, muchas veces termina por caerse en una dictadura. 
     Un ejemplo muy claro es el de Uganda, un país que se la ha vivido con frecuentes golpes de Estado. Uno de ellos me ha parecido particularmente curioso: el golpe perpetrado por Idi Amin, antiguo comandante del expulsado ex presdiente Milton Obote. A Obote se le había acusado de ser un presidente corrupto y autoritario que acudía a la violencia para deshacerse de políticos indeseados de la oposición. Bien, Amin decidió ponerle fin a su gobierno mediante un golpe de Estado y Obote fue expulsado del país. Ya una vez con el poder en sus manos, Amin dijo que el suyo sería tan solo un régimen provisional en lo que se preparaban para tener elecciones democráticas.
"The Uganda capital, Kampala was quiet tonight with a curfew in force, and troops patrolling the streets. General Amin said he was a soldier not a politician and the military government would be a caretaker regime until new elections. The election date would be announced as soon as the situation was normal." [2]
 
Idi Amin, dictador de Uganda que llegó al poder desde 1971 hasta 1979. Murió en el exilio en Arabia Saudita el 16 de Agosto del 2003. 

¿Por qué parar ahí? El pueblo le aplaudía la acción, él se sentía Dios, él era el salvador del pueblo. ¿Qué sucedería si el poder cayera en las manos equivocadas? El poder ya estaba en manos benditas....se estima que en el gobierno de Amin murieron entre 10,000 a 50,000 personas durante un gobierno que duró entre 1971 y 1979. Se dice que el gobierno de Amin fue mucho más autoritario que el del propio Obote. Por cierto, si el gobierno de Amin terminó fue porque fue derrocado por otro golpe de Estado y fue exiliado a Libia y, posteriormente, a Arabia Saudita. Estos hechos se explican en la película "El Último Rey de Escocia" [3] . 
     Seguiré hablando sobre los golpes de Estado en la segunda parte de este post y agregaré también una "clase alterna" del mismo: los pronunciamientos. Muy famosos en México, España y en América Latina. Además de dar una introducción a lo que a dictaduras se refiere.
El Ayatolá Ruholá Musavi Jomeini. Imán de la Revolución Islámica y Líder Supremo del mismo país de 1979 hasta el día de su muerte. Nació el 24 de septiembre de 1902 y falleció el 3 de junio de 1989.

En el mundo musulman, desde el norte de África, pasando también por las penínsulas ibérica y arábiga, hasta oriente próximo, existen distintas ramas de la misma religión. Al igual que en el cristianismo existen los católicos, los anglicanos, los protestantes y una extensa lista de divisiones, en el islam existen los suníes, los chiíes, los sufies y jariyíes.
       ¿Cuál es la diferencia? A simple viste parecerían ser la misma cosa. Sin embargo, sus principales distinciones, al menos las que esos mismos grupos defienden con más fuerza, datan de antaño. Desde tiempos donde todavía el profeta Mahoma caminaba por la faz de la tierra.
       Nosotros nos enfocaremos en dos de los grupos más importantes y que más odio se tienen: los suníes (quienes son mayoría en el mundo árabe) y los chiíes.

Sunitas (Suníes):
Esta rama del islam, al igual que la chií, tiene su origen en el legado del profeta Mahoma. Cuando este falleció, los musulmanes se vieron en la necesidad de elegir a un sucesor del profeta; sin embargo, la lucha para saber quién debería ser el sucesor los dividió.
       Los suníes propusieron elegir al consejero más cercano de Mahoma, Abu Bakr, quien además era su suegro y mejor amigo, como nuevo "jefe del mundo musulman". Este convertiría, en el primer califa (básicamente, una suerte de Papa). Lo que los llevaría a entrar en conflicto con los chiíes.
       Se podría decir que los suníes intentaban elegir al sucesor basándose en una especie de sistema de méritos mediante elecciones. Bien podría haber sido por cuestiones de poder político. Hasta lo que se sabe, se dice que Abu fue el mejor de los seguidores de Mahoma.
       El término Suní proviene de una palabra que se podría expresar como "el que sigue las tradiciones del profeta". Este grupo es mayoritario en el mundo musulman con un 80% de representación. Son mayoría en países como Arabia Saudita, Egipto, Yemen, Paquistán, Indonesia, Turquía, Argelia, Marruecos, Túnez, Emiratos Árabes, Siria y varios países más. (El caso de Siria es particularmente curioso ya que la clase que se encuentra en el poder es chií, mientras que la mayoría de la población es suní)

Chiíes (Chiítas):
A diferencia de los suníes, los chiítas sugerían que Alí, yerno y primo del profeta, fuera elegido como el sucesor directo. A veces se dice que creían que era el sucesor legítimo elegido por Dios. Sin embargo, eligieron a Abu Bakr en su lugar y, aunque hubo bastante discrepancia, Alí terminó por aceptar esa elección.
       Alí terminó recibiendo el poder por un periodo breve entre el año 656 y 661, pero fue asesinado por un miembro de otro grupo de islamistas del que se hablará después (jariyíes). 
       Aunque los suníes respetan y ven a Alí como el último de los "califas bien guiados", los chiíes lo ven como el primer imán, que vendrían siendo un homólogo de los califas, pero desde la percepción chií, ya que los suníes también tienen el concepto de imán (aunque en su caso parecería que son más parecidos a un padre que da la misa que a un Papa).
       El termino Chií (Shia) viene de "Shia-t-Ali", que vendría queriendo decir, en árabe, algo como "los partidarios de Alí". Este grupo es bastante chico si se compara con los suníes, pero el principal país chií vendría siendo Irán. También en Irak tiene una importante representación chií. Otros países que mantienen una mayoría chií son Baréin y Azerbaiyán. En Líbano existen casi mitad y mitad de estos grupos, pero también de este país proviene el grupo Hezbolá (un grupo chiíta considerado terroristas por varios países), que ha participado en la guerra de Siria contra los rebeldes y es un enemigo acérrimo de Israel. 

Diferencias:
Sus practicas son muy parecidas y normalmente no se detectarían muchas diferencias entre estos dos grupos. Aunque algunas de ellas, que no sonarían tan importantes a pesar de ser las más llamativas, podrían derivar de la forma en que ven a sus líderes. Por ejemplo, los chiítas alaban a sus imanes porque los ven como infalibles y santo, pues se supone fueron elegidos por decreto divino. Mientras que los suníes no pueden aceptar eso, para ellos no hay nadie que pueda ser infalible ya que esa es una cualidad exclusiva de Dios. 
       Existe también otra diferencia notable: la del uso de los hadiz (o jadiz). Estos son una especie de libros escritos por los seguidores del profeta sobre el profeta. Es algo parecido a los evangelios de la biblia, pero su relevancia varía y muchos son apócrifos. Los chiíes no le dan tanta importancia importancia a estos jadices como los suníes, pero para los suníes es algo que va de la mano con el mismo corán (el cual, supuestamente, fue escrito por Dios mismo). 
       Yo diría que estas diferencias son mínimas, pero para ellos el "odio" que se tienen es algo que llevan arraigado por generaciones. Podrían ser varias las razones, ¿cuál es el grupo elegido por el Dios que ambos veneran? Es como si fuera una pelea entre hermanos para ver quién es el favorito. Eso es algo que pasa con casi todas las religiones, pero este caso toma mayor importancia si se le agrega que varias minorías (de ambos grupos) se tornan violentos y utilizan ese desprecio por la otredad como motor para ataques terroristas. Esos famosos yihads (lucha interna y externa para proteger el islam) se han sobrepolitizado y terminan por vulnerar la estabilidad de tanto el mundo occidental como el musulmán. 
       Obviamente no todos los musulmanes sienten este odio y esa rivalidad. Muchos no se consideran miembros de ninguno de los grupos y, si son contados en alguno, es más por descendencia cultural (como en el caso de un ateo con educación y descendencia católica). Los terroristas vendrían siendo una minoría, sí, pero una minoría muy peligrosa que amenaza también nuestra percepción sobre una cultura bastante rica y asombrosa.
       En la segunda parte analizaremos más a fondo las implicaciones de las guerras entre los países de mayoría suní y los de mayoría chií. Básicamente, daremos un paseo por su rivalidad histórica.


Fuentes: